Lic. Alicia Digón
¿Es extraño ligar la violencia a la alimentación? No. Estudios realizados con animales y humanos nos muestran como aquellas personas desenfrenadas en lo alimentario, que consumen carnes, harinas, azúcares en demasía tienen una tendencia más inmediata a reacciones desmedidas y a en oportunidades desenfrenadas ante episodios cuya relevancia no concuerdan con esa reacción.
¿A qué se deberá esto? Al exceso de energía efímera que tales alimentos conllevan. Estamos igual que ante un exceso de alcohol. Esos raros momentos de placer… ¿de placer?
El frío nos lleva a requerir otro tipo de alimentación, sí, pero debemos conocer qué es lo menos dañino tanto para nuestra psiquis como para nuestro cuerpo. Más, si tenemos en cuenta que son momentos de sedentarismo y sorpresas, incertidumbre y a veces, displacer. Y la comida suple. Hasta llegar a veces, a la gula.
Y el sedentarismo. Cumplir con la cuarentena, en ocasiones nos hace perezosos para regular con una rutina de ejercicios.
Sería bueno tomar la costumbre que, al levantarnos realizáramos una serie de estiramientos que de inmediato nos resuelve la tan conocida “modorra” del despertar, nos pone más ágiles y por tanto más predispuestos a atravesar el día con mejor ánimo.
Un buen té negro bien caliente, sólo té, ya nos será vasto para dejar descansar el intestino hasta la próxima ingesta.
¿Uds dirán y las tostadas? ¿y el queso blanco con mermelada? ¿y el jugo de naranjas? ¿Y el café con leche?
Cuanto mayor sea la ingesta de la mañana más nos pedirá el cuerpo otra ingesta en poco lapso de tiempo. Pero si dejamos descansar los intestinos unas horas más, veremos con alivio que una serie de dificultades de nuestro cuerpo irán menguando poco a poco.
Lo recomendable es evitar las harinas de todo tipo, los lácteos, y los azúcares de cualquier manera, ¿qué hacer en este caso? Empezar con lentitud. ¿Cenamos a las nueve o diez de la noche? Dejar pasar en un primer escalón catorce o quince horas hasta la primer ingesta sólida.
Mantenernos con líquidos calientes, té, café descafeinado, agua con limón tibia, y realizar la primera ingesta alrededor de once o doce. ¿Qué puede ser? En lo posible caliente, un “puchero” con carne con algo de grasa (en poca cantidad) zanahorias tiernas, zapallo, zapallitos, apio, cebollas chicas, cebolla de verdeo tierna. Si se tolera el choclo, bien, de lo contrario evitarlo, alguno intestinos no lo toleran y lo defecan entero, arveja fresca, tener en remojo lentejones, agregar un puñado, o bien el guiso de aduki, (siempre es conveniente agregarle a este desayuno algunas pocas algas marinas para evitar los gases) no beber más que agua tibia con limón. Ninguna gaseosa.
Si el agua es de la red es mejor, pero hay que hervirla siempre.
Ustedes preguntarán el por qué de la carne y mejor que contenga algo de grasa. En este caso se cuela la primera cocción y luego se la desecha y se realiza la segunda cocción. Se ingiere sólo el caldo, la carne puede utilizarse en empanadas, mejor ingerir los vegetales, más que la carne, ya que el sentido de ésta es proporcionar al caldo, grases.
La grasa forma una defensa en el intestino que no permite el pasaje de bacterias y/o parásitos que siempre están presentes en nuestro organismo.
La grasa animal forma una pared defensiva y de este modo nos facilita la digestión. Ese también es el sentido de no cargar nuestro intestino cada cuatro horas como tradicionalmente se sugiere.
Las DIETAS INTERMITENTES de los homeópatas son las mejores recetas para este segundo cerebro que es el estómago.
Recomiendo la escucha de los videos o lectura del Dr Sebastián La Rosa, joven homeópata y estudioso de las dietas sanas y los ayunos que ayudan a limpiar invierno y verano este intestino que hace las veces de guía y cuando funciona mal no nos permite razonar en forma coherente, en la mayor cantidad de veces.
Un cuerpo delgado es mucho más sano que un cuerpo rollizo, evitemos la glucosa, el colesterol y otras plagas que nos trae la chatarra, despacio, nunca de golpe, siempre con lentitud se llega a la cima de la montaña. Nos gusta el chocolate? Compremos chocolate amargo fino y lo ponemos sobre frutos rojos, una delicia sana y cuando queremos ir a la esquina de los chocolates, la delicia de todo Miramarense, por qué no darnos el gusto? Una vez cada tanto claro, ahora bien, no sé si en el invierno está abierto, sería bueno que sí, no es cierto?