Los alvareradenses estamos, sumergidos, en una encrucijada desde hace quince años, como se denomina bien se políticamente “Un clan familiar”. Situación,que no corresponde a una “Democracia Republicana”. Las falencias a enumerar son varias: La cuestión social, económica, salud, cuestiones medio ambientales hechos judiciales de gravedad que no son prioritarios para atenderlos con la urgencia que ameritan, pedidos de informes de Honorable Concejo Deliberante, por parte de la oposición que nunca son respondidos por el Ejecutivo Municipal, y se cajonean para que nunca las respuesta lleguen, como tendría que ser un deber democrático, de quienes están a cargo de una gestión política.
Las propagadas por parte de los oficialismo siempre tan recurrentes y obvias, sobre todo en época de elecciones: “Estamos trabajando para un Gral. Alvarado, Súmate”. Un slogan que deja mucho que desear.
No es que antes no existiera o no cumplieran este papel; el miedo o mejor, “los slencios”siempre han existido y existirán. Pero nunca mejor dicha la frase “el que calla otorga”. Sólo que los métodos, las maneras de enfrentarlos y sobretodo, el sentido que adquieren según los contextos socio culturales que hacen posible su emergencia, cambian pero no son competentes a la hora de afrontarlos.Tejer lazos de solidaridad, compromiso con las necesidades de los vecinos son parámetros de comportamiento cotidiano, usos del espacio y prácticas políticas, en torno a una política a futuro.
La necesidad de que la sociedad hable de sus necesidades, es prioridad de un Estado Municipal, que analice, se comprometa y entienda. Sólo así será posible darles cabida, de manera reflexiva, como componentes inevitables del devenir del devenir de los alvarandenses y ponderar los discursos de orden y seguridad que prometan su eliminación. Darle a la incertidumbre local su justa medida. He ahí un gran reto para la construcción de sociedades democráticas y, por qué no seguir insistiendo, en ciudadanos que sean atendidos en sus necesidades básicas. Esperamos que este reflexión sea un aporte a esta búsqueda.
Los alvareradenses estamos, sumergidos, en una encrucijada desde hace quince años, como se denomina bien se políticamente “Un clan familiar”. Situación, que no corresponde a una “Democracia Republicana”. Las falencias a enumerar son varias: La cuestión social, económica, salud, cuestiones medio ambientales hechos judiciales de gravedad que no son prioritarios para atenderlos con la urgencia que ameritan, pedidos de informes de Honorable Concejo Deliberante, por parte de la oposición que nunca son respondidos por el Ejecutivo Municipal, y se cajonean para que nunca las respuesta lleguen, como tendría que ser un deber democrático, de quienes están a cargo de una gestión política.
Las propagadas por parte del oficialismo siempre tan recurrentes y obvias, sobre todo en época de elecciones: “Estamos trabajando para un Gral. Alvarado, Súmate”. Un slogan que deja mucho que desear.
No es que antes no existiera o no cumplieran este papel; el miedo o mejor, “los silencios” siempre han existido y existirán. Pero nunca mejor dicha la frase “el que calla otorga”. Sólo que los métodos, las maneras de enfrentarlos y sobre todo, el sentido que adquieren según los contextos socio culturales que hacen posible su emergencia, cambian pero no son competentes a la hora de afrontarlos. Tejer lazos de solidaridad, compromiso con las necesidades de los vecinos son parámetros de comportamiento cotidiano, usos del espacio y prácticas políticas, en torno a una política a futuro.
La necesidad de que la sociedad hable de sus insuficiencias, es prioridad de un Estado Municipal, que analice, se comprometa y entienda. Sólo así será posible darles cabida, de manera reflexiva, como componentes inevitables del devenir de los alvarandenses y ponderar los discursos de orden y seguridad que prometan su eliminación. Darle a la incertidumbre local su justa medida. He ahí un gran reto para la construcción de sociedades democráticas y, por qué no seguir insistiendo, en ciudadanos que sean atendidos en sus necesidades básicas. Esperamos que esta reflexión sea un aporte a esta búsqueda.
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