Por Lic. Alicia Digón
Hay palabras, términos, que invadieron el lenguaje, ¿cuáles? Por ejemplo, stress, estoy con bajón, distress, “me siento sin ganas” y algunas más que pueblan hoy, los discursos tanto de gente joven como no tanto.
¿Qué es esto tan mentado de stress? ¿Por qué alguien cuando llega el fin de semana en cambio de descansar, estar contento, se siente desganado, sin motivos para hacer algo que desea, o bien siente “temores”? ¿A qué obedecen esos “temores”?
Los humanos, al igual que los animales y las plantas y todo ser vivo, tenemos “un cuerpo” y ese “cuerpo habla”.
¿Por qué decimos que ese “cuerpo habla”?. Tiene una lengua y también tiene gestos, respiración, miradas y expresiones. De pronto, una respuesta que no va acompañada del gesto que le corresponde nos hace pensar que esa persona “miente” o bien “se miente”. Y es así.
No nos damos cuenta de cómo y en qué medida nos mentimos nosotros mismos.
Tampoco no damos cuenta del cansancio que, si bien no es físico, es ese no darle ni tiempo ni palabra a nuestro “deseo”. El Deseo, puede ser deseo de nada, deseo de estar solo, deseo de pensar-se, deseo de recordar-se. ¿Saben ustedes la importancia de hablar-se y dar-se cuenta en la soledad de episodios, hechos, que no han sido tenidos en cuenta en su momento? ¿Saben que el trabajo nos lleva a olvidar-Nos?
Estando a solas relajados con uno mismo de repente nos regresa una palabra, un gesto, una mueca de ese “amigo” que a la larga nos hizo una macana, o bien que nos “dimos cuenta tarde” que no era tan amigo. ¿Cuántas veces en soledad, relajados, tomamos conciencia de que ese trabajo en el cual fuimos despedidos ya estaba el despido en ciernes desde hacía tiempo, por detalles que a la larga surgen?
¿Cuántas veces relajando la respiración y en soledad nos damos cuenta que necesitamos un descanso y descubrimos un dolor al cual no le habíamos prestado atención antes?
-El deseo, es tan importante como ver, hablar, moverse o callar.
-Hay una teoría médica que dice que la cura no se da con medicamentos sino con relajación y paz.
-Hacer ejercicios físicos es tan importante como hacer ejercicios de relajación mental a solas. Los olvidos no surgen porque sí. Muchas dolencias surgen por un olvido de yo.
-¿Qué hacer? ¿Cómo? ¿De qué manera nos podemos ayudar a sanar?
-Elegir un tiempo en el cual sabremos que podríamos dedicarle al cuerpo “paz”.
-No es difícil, al principio, seguro que lo será. ¿Saben ustedes que las empresas modernas, destinan cada cuarenta minutos, momentos de relax para que sus empleados no lleguen al stress traumático y comiencen a rendir menos o con mayores errores debido al cansancio que genera una misma tarea durante un cierto tiempo? Uno de los secretos de estar bien es tener –nos en cuenta.
Hoy hablaremos de qué relajar- se. Dejarse “ser”.
Bien, estábamos en ejercicios de relajación.
Prepara una jarra con el siguiente licuado, agua fría, limón, jengibre y hojas de menta fresca, (ocho o diez hojitas) azúcar mascaba o miel, si tienes diabetes o insuficiencia a la insulina, utiliza algún edulcorante no líquido, licua todo o bien revuelve todo en una jarra de vidrio. Bebe en vasos de vidrio frescos o si lo preferís frío, y luego espera una hora más o menos según tu disponibilidad de tiempo y en una habitación con clima a tu gusto te sientas o te recuestas (aunque es preferible sentado en posición de Buda) cierra los ojos trata de relajarte por completo y de acuerdo a respiraciones lentas –siempre inhala y exhala por nariz- y trata de ubicar un punto en medio del entrecejo y fijarlo allí siempre con los ojos cerrados.
Es muy probable que te quedes dormido por eso es preferible que lo hagas sobre una colchoneta bien mullida para que, si caes para un costado, no te hagas daño.
Deja pasar toda idea que se te ocurre y concéntrate en el punto blanco. Trata de que nadie te sorprenda con su entrada abrupta y te asuste. Relaja en primer lugar el cuello, luego los párpados, luego las mejillas, el mentón, y no dejes de hacer respiraciones profundas por nariz, siempre por nariz.
Cuesta al principio y no pasaran más de cinco minutos en que abres los ojos y te dirás, esto no es para mí.
Inténtalo como intentas una dieta, realizar una comida nueva y trata en lo posible de que tu mente quede en blanco en forma total
Te aparecerán figuras que en el cotidiano ni las recuerdas, palabras que te hicieron daño o que te ayudaron en su momento, episodios dolorosos o no, pero que hicieron mella y no tuviste en cuenta en su oportunidad. Esto hará que liberes en parte el stress que sin relajación queda como una caja pesada de reserva y te lleva a, olvidos, ansiedad, temores, etc.
Seguiremos en próximas notas.