Fotógrafo, animalista y ambientalista que desde hace 20 años retrata a los animales de los distintos zoológicos de Argentina y que se convirtió en el eslabón para dar a conocer, desde su mirada, el dolor del encierro de ellos, especialmente de los animales.
Sus obras además de ser premiadas a nivel internacional, por ser tan conmovedoras, son utilizadas por diferentes organizaciones que encabezaron y encabezan reclamos frente a los Zoo y las convirtieron en estandartes.
Hoy dan vuelta por el mundo y son utilizadas para pedir por la liberación de los animales que viven en cautiverio. En entrevista con Semanario El Argentino, Roberto nos cuenta su historia nos permite conocer a un ser sensible con todas las causas en donde el respeto por la fauna está comprometido.
-Animales en libertad y animales en cautiverio captados en una cámara. Desde tu profesión ¿Cuál es la diferencia entre un animal en libertad y otro en cautiverio?
La diferencia radica en la mirada viva y la mirada muerta. Yo siempre cuando doy mis charlas les digo a los presentes ¿Qué preferirían un día de libertad plena o vivir cien años cautivo? Y obviamente nadie me responde vivir cautivo. Otra cuestión es que por más que en cautiverio se tenga todas las comodidades, los animales están sometidos contra su voluntad.
La diferencia enorme con un animal en libertad radica en eso, viven en libertad. Te doy un ejemplo, cuando voy a espacios naturales, muchas veces vuelvo con muy pocas fotos y eso te habla de la libertad de un animal. Eso significa que están en su hábitat natural viviendo y moviéndose como corresponde, y eso es maravilloso.
Yo por mi trabajo he fotografiado ballenas francas, orcas, lobos marinos en el sur de nuestro país. Pero también veo mucha gente que no es profesional que prefiere hacer los avistamientos y captar imágenes, de estos fabulosos animales en libertad.
Vos vas a un zoo y podes sacar todas las fotos que quieras, pero claro, el animal está ahí encerrado toda su vida. Yo siempre digo si tomara todos los archivos de casi 20 años de trabajo, que tengo en zoo, circos y oceanarios, tendría todo de nuevo.
Eso es muy triste porque significa que pasan los años y sigue todo igual. Hay algo que está mal.
-Vos has sido convocado en varias oportunidades a participar por ejemplo en los abrazos al ex zoológico de Cap. Fed y el de Luján ¿cómo fue la experiencia?
Sí, la primera convocatoria que tuve fue “El abrazo a Mundo Marino”, que fue el primero en la historia. Y claro también estuve en los “Abrazos al Zoo de Palermo”, donde muchas de mis fotos estuvieron presentes así como en los abrazos al zoo de La Plata y de Florencio Varela.
También recuerdo que había fotos que habían sacado otras personas y eso me pareció fantástico, porque cuanta más gente hace lo mismo, mas se ve la causa.
-Semanas atrás fue de público conocimiento la clausura del Zoo de Lujan. Trascendió que a los leones se los drogaba para poder hacer que la gente los tocara y se sacaran fotos ¿Esto es así?
Las fotos en la que se ve a la gente tocando a los animales son mías, ahora que los leones estuvieran drogados yo no tengo pruebas. Pero el sentido común dice que acariciar a felinos no es algo natural.
Todos tenemos perros o gatos en nuestras casas y aunque estén domesticados no son 100% fiables a la hora de jugar. No dejan de ser animales. El tema de que los drogaran no me consta. Yo a este lugar en particular lo veo más como un circo que como un zoológico.
Esperemos que esta clausura no perjudique a los animales y que busquen una mejor vida para ellos.
-Cómo gran defensor de los animales en libertad ¿qué te produjo ver a los animales en esa situación?
Lo mismo que me provoca haber tenido que fotografiar a animales en la misma situación. Siento mucha impotencia, porque son minimizados a nada, son bastardeados, destruidos psicológicamente y físicamente.
El detrás de es, por ejemplo en los oceanarios y circos, te das cuentas que los animales están adiestrados para el show, a base de pasar hambre. Esto la gente lo debe saber.
Todos los animales “trabajan” con el hambre. El abuso de los animales por estos lugares es ya sabido y denunciado por muchas organizaciones y documentales que se han hecho al respecto.
-¿Pensás qué esas fotos ayudaron a difundir las denuncias contra maltrato que se hicieron?
Si, totalmente. No es un tema de egos, pero mis fotos han sido muy utilizadas por diferentes ONG, y sirvieron para mostrar lo que estaba pasando en diferentes lugares.
Yo siempre digo el trabajo no es solamente mío, porque yo puedo sacar una foto pero si no hay nadie que luego la utilice para la causa, el trabajo quedaría encajonado.
Por eso soy un eterno agradecido a toda la gente que me las ha pedido, tanto aquí como a nivel internacional. El trabajo es de todos.
-Desde tu mirada ¿Porque ya no debe existir más el cautiverio animal?
Si vos me preguntas lo que pasaba hace 100 años atrás, era otra historia. No existían los medios de comunicación, ni las redes. Hoy si uno quiere conocer un animal exótico lo googlea o puede mirar documentales.
Hoy con la tecnología que existe, tranquilamente se podrían hacer cosas interactivas en 3D, sin la necesidad de que existan más los lugares de cautiverio. La gente debe aprender a tener más contacto con la naturaleza que la rodea.
-Finalmente ¿cuál es el mensaje de fondo de tu trabajo?
El mensaje de fondo justamente, es que a través de una fotografía, la gente deje de visitar estos lugares. Me paso que el año pasado fui invitado a exponer en la UBA y ahí incorpore exponer una foto de un animal en cautiverio ej: (una orca) y otra en libertad y me volvió a pasar lo mismo que cuando expuse hace años en el sur, me dijeron: “entendí todo, el mensaje es absolutamente claro”.
Eso es maravilloso, porque ese es el mensaje de trasfondo.
-¿Qué te faltaría fotografiar?
Me faltaría fotografiar el traslado a algún santuario de algunos de los animales en cautiverio a los que fotografié. Para mí sería un “cierre espiritual” muy importante. Ojala algún día me convoquen para hacerlo.