¿Qué es el amor?

Por: Lic. Alicia Digón
En el curso de la vida de cualquier persona, hasta aquí, no he conocido a nadie que no se haya realizado en lo más íntimo de su ser, o bien con el amigo amiga la pregunta.

Vasta. Inmensa. Inabarcable. Porque amar no es sexo y en algunos casos lo es pero no todo, todo en el sentido filosófico del término. Sabemos quiénes estamos acostumbrados a pensar que el todo, no existe. Que a veces tomamos el todo, por una parte y hay más.

Las relaciones entre animales, personas, en fin, “lo relacional” es un campo que se estudia en la mayoría de las disciplinas, incluso la matemática sabe muy bien del tema.

Una de las tantas formas del amor es realizar el bien del otro, por ejemplo. Y el amor? Ese que se proclama y que vemos a diario, las muertes por amor, digamos groseramente, que el matador, o la matadora, aquí no vamos a inclinarnos por uno o por otra (por ahora me cuesta el lenguaje inclusivo aunque estoy tratando de incluirlo de algún modo en mis escritos, pero me cuesta, por mi historia, edad, etc) digamos quien mata y aduce que lo hizo por amor, de repente es cierto. ¿Pero qué amor? Si mató.

Seguramente esto es un capítulo de la psiquiatría y agregaría de la psiquiatría y la psiquiatría social porque no somos seres aislados entre sí, sino desde el nacimiento seres sociales e incluyo también a los animales. Domésticos o no. Son seres. El humano es un específico de la naturaleza que razona. ¿Razona?, calcula, y tiene relaciones verbales, emotivas con otros seres, renovables ad infinutum.

Bárabara Fredrickson, de la Universidad de Carolina del Norte, es junto a Martin Seligman una de las fundadoras de lo que en la actualidad se denomina la Psicología Positiva fue una de las primeras que llamó la atención sobre el hecho de que las emociones positivas, tales como la alegría, la satisfacción, la gratitud, la fascinación, el entusiasmo y la inspiración para no seguir enumerando y el amor son muchísimo más que la ausencia de las emociones negativas e influyen directamente en la salud corporal. En la piel, en el brillo de ésta, aún sin cremas cosméticos, en el pelo en la digestión bueno… no podemos seguir porque nos llevaría varias notas de las cuales me comprometo, eso sí, con la participación activa de los lectores, a seguir profundizando el tema.

Las investigaciones al respecto han demostrado que esas emociones positivas nos abren el espíritu porque nos permiten hacer frente a las situaciones desde una perspectiva más amplia, ser más receptivo al otro y adoptar actitudes y comportamientos flexibles y en especial creativos.

Acabemos con el mito del desesperado que un segundo antes del suicidio escribió su obra de arte. Con la tremenda suicida que lo hace por no poder decir la palabra o la nota musical con exactitud.

Quien opta por el suicidio, decisión individual y catastrófica, lo hace no por un motivo sino porque tiene la enfermedad incurable de la enfermedad incurable de no poder tener gratitud, fascinación, benevolencia, alegría, y todo aquello que hace de la mañana abriéndose, un camino bello de recorrer, y que siempre siempre, da profunda fuente de satisfacciones.

No es lo mismo recibir la noticia de una enfermedad incurable si la persona que lo recibe tiene una plataforma de emoción positiva que aquel que todo lo ve oscuro, sin salida, sin solución, etc. Y cuidado que no hablo de la tristeza, sentimiento altamente respetable.

Emoción que se manifiesta ante un algo que será la posible ausencia de un ser querido que enfermó. Por ejemplo.

Creo que en estas pocas líneas está planteado el camino que durante varias notas voy a tratar de abordar el tema inagotable, por supuesto de ¿qué es el amor? Y que al leer estas pobres palabras ya sabrán hacia dónde se dirige el camino.

En la psicología contemporánea las emociones son el estado mental con frecuencia intenso. Que no dura sino unos instantes, pero sí susceptible de reproducirse un sinnúmero de veces.

Los especialistas de las emociones ( Ekman Y lazarus) han identificado cierto número de emociones fundamentales, entre las que figuran la tristeza, la alegría, la cólera, el miedo, la sorpresa, el asco y el desprecio. Por mi parte agregaría, la imposibilidad de escucha del otro y muchísimas más situaciones que, con pena vemos que se extienden día a día entre las relaciones imposibles, término propio que designa las actuales maneras de reaccionar, responder, actuar, agredir al semejante si el semejante no sigue nuestros mismos parámetros de pensamiento de comida, de vestimenta, en fin, sino concordamos con él, el arma está ahí pronta para ser accionada.

O sea, ahí está la muerte segura.