Grave atentado a la salud pública

Un hecho que constituye realmente un grave atentado a la salud pública se cometió en el Hospital Municipal de Miramar.



Por denuncias de vecinos los concejales municipales Fabián Barberini, Lucas Honores y Viviana Farías se constituyeron en el lugar, más precisamente en calle 27 y 32, donde se halla, lo que oportunamente denunciáramos “El cementerio de ambulancias”. Ahí descubrieron en varios contenedores bolsas completas de residuos patogénicos, con olores nauseabundos, ya que hacía varios días que se hallaban depositados sin ser retirados por la empresa a la que se le pagan millones de pesos por los servicios.

Pero no solo fue ese hallazgo. Sino que algo más grave. En las ambulancias depositadas en el predio, al abrir sus puertas también se encontraron que habían sido utilizadas las cabinas para llenar también de bolsas de residuos del Hospital, lo que se denomina patológicos. Un hecho extremadamente grave que implica una grave falta administrativa por parte de los funcionarios, pero además la posibilidad de un delito ambiental.

Frente al grave cuadro los concejales requirieron la presencia de los funcionarios, los que al hacerse presentes admitieron que había problemas de pago con la empresa y que por ello no habían sido retirados. El Dr. Scherbowsky Director, el Secretario de Salud Isaia y el Jefe Cesar Candia se mostraban impotentes por la falta de respuestas frente a la situación descubierta.

Fue así que se hizo la denuncia policial, se requirió la presencia de policía ambiental y se dio intervención a la Fiscalía especializada para investigar la comisión de delitos por los funcionarios que permitieron que se realizara este depósito de los desechos en ese lugar. Llego al lugar también la empresa que retiro residuos de los contenedores, pero no lo hizo de las ambulancias repletas de los mismos.

La comunidad se encontró en el lugar donde debe cuidarse la salud, con una negligencia o hecho doloso de tanta gravedad que afecta la confianza en quienes tienen que cuidarnos. En el mismo lugar donde debe preservarse la salud se comete un grave atentado a la salud pública.