La pandemia por el coronavirus generó una crisis sin precedentes y con un impacto transversal. Sin embargo, los coletazos en Mar del Plata y la zona pueden ser aún mayores si no se dan las condiciones para la vuelta del turismo, un sector indispensable para dinamizar la economía de las ciudades.
Con más de 3.600 establecimientos gastronómicos y 1.000 hoteles que emplean a más de 60 mil familias, la industria vive una realidad comprometedora, sin ingresos desde marzo, con un invierno perdido y plagada de interrogantes de cara a la temporada de verano.
Un solo dato evidencia la preocupación que reina en los empresarios y el gobierno: según los propios datos del Ente Municipal de Turismo (Emtur Mar del Plata), el 69% de los visitantes que La Feliz recibió el último verano eran del AMBA y La Plata, la zona más afectada por el coronavirus. Nadie puede, ni quiere, pensar un verano sin ese público, aunque, claro está, la propia Mar del Plata no está exenta de llegar a diciembre sin problemas propios.
“Es un escenario complejo atado a la situación sanitaria, donde tenemos que ver el día a día. Los marplatenses vienen haciendo las cosas bien; para lo que es el tamaño de la ciudad, la cantidad de casos es baja, y eso ha permitido que vuelvan distintas actividades”, planteó el presidente del Emtur, Federico Scremin. Sin embargo, “para el turismo es un paso más, donde necesitamos que no solo Mar del Plata esté en esta situación, sino también los lugares de donde vienen los turistas; si no, este trabajo se va a caer a partir de su llegada”.
A pesar del futuro imprevisible hay voces que se esperanzan en caso que la pandemia comience a ceder. “Si la situación está controlada, la temporada va a ser muy buena; la gente se va a volcar a todos los lugares de la costa atlántica. Estamos saliendo de una pandemia, a la gente le va a costar ir a Brasil, y también hay condiciones macroeconómicas que favorecerán el turismo interno, como la cotización alta del dólar”, explicó Matías Machinandiarena, referente de la Cámara de Empresarios de Balnearios, Restaurantes y Afines (CEBRA).
En cuanto a la inclinación que podrá tener la balanza que se debate entre el impulso favorable al turismo interno por variables macroeconómicas y el contrapeso por el impacto en la economía de amplios sectores de la población, Scremin, tampoco duda. “La balanza va a ser positiva, por las opciones que brinda, por la belleza de la ciudad y porque están los que vienen todos los años. La dificultad que va a haber para salir al exterior, como Brasil y Chile, sin duda, va a generar una mejora para nuestra ciudad. La gente va a necesitar salir de su ciudad, de aire puro”, se esperanza.
Ante el escenario deseado de una temporada activa, el desafío será cómo garantizar el cumplimiento del distanciamiento social. Ese problema lo compran con los ojos cerrados tanto los empresarios como el gobierno, frente a la eventualidad de una ruta 2 cerrada. Grandes desafíos tendrá además la gestión gubernamental, por caso, para resolver problemas estructurales, como la movilidad hacia la zona sur o la falta de infraestructura que también afecta a las playas del norte, transformaciones necesarias para descongestionar las playas céntricas.
fuente: https://www.lateclamardelplata.com.ar/18065-la-incertidumbre-de-cara-a-la-temporada