Ayer, hoy y siempre: “Ponerse en camino”

Padre Hugo Segovia
Por Padre Hugo Segovia.

El tiempo litúrgico de Adviento comienza este año el próximo domingo 3 de diciembre y se prolongará hasta el 24 de diciembre, este año más breve que otros. Es también el domingo anticipado del año civil que va a comenzar el 1 de enero.

Tiempo de preparación para el misterio de la Encarnación del Hizo de dios y por ello uno de los más importantes del año litúrgico que tendrá su centro el domingo de Pascuas.

Terminamos así el 3 de diciembre el año mirado desde el ángulo religioso y ello también nos lleva al examen de lo pasado en el año que termina tan colmado de hechos de dolorosa importancia que contribuyen tanto a tender una dolorosa mirada sobre la humanidad.

Bastaría solo enumerar las veces que el Papa Francisco se ha referido a las guerras que atormentan a tantos lugares y que parecen haberse ubicado en el centro de la atención pública.

No será la mismo la celebración de Navidad en este clima que parece ser lo opuesto al canto que anunció el nacimiento del Hijo de Dios en Belén: “gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”.

Canto que no solo olvidan los causantes de las guerras que proliferan en tantos lugares sino también las múltiples situaciones de conflicto que se dan en todos los niveles de la sociedad y que la Iglesia no deja de cuestionar porque debe leer siempre la realidad sin perder la vista del Evangelio.

EL AÑO QUE TERMINA

Termina un año muy difícil en el cual ha costado tanto hacer oír la palabra no abstracta ni utópica del Evangelio a través de los innumerables pronunciamientos del Papa Francisco que muestran a las claras que es imposible seguir por el camino del odio, la guerra, fabricando armas de destrucción del clima bajo pena de destruirnos.

Nos encuentra el comienzo del año litúrgico después del acto eleccionario inédito y como  para no caer en un pesimismo aniquilante con la elección del nuevo obispo de Mar del Plata que será el hasta ahora obispo auxiliar de Buenos Aires monseñor José María Baliña que se sumará a la serie de siete obispos anteriores que tuvieron la misión de suceder a los anteriores pastores y a quien recibimos acunado por la beatificación del cardenal Pironio que tendrá el 16 de diciembre en la basílica de Luján que guarda entre sus muros momentos fundamentales de su vida: su ordenación sacerdotal en 1943 y episcopal en 1964 y allí donde está sepultado y desde donde en 1976 se despidió de la patria convocado por Pablo VI para colaborar en el gobierno universal.

En ese lugar tan mariano podríamos decir para él será beatificado el 16 de diciembre por el enviado papal, el cardenal Vérgez Alzaga que fue muchos años secretario suyo.

No podríamos pensar en una preparación más adecuada a la fiesta de Navidad que ésta que nos conecta vivamente con el misterio del Dios con nosotros del cual Pironio fue predicador apasionado.

También podemos pensar en el preámbulo del ministerio episcopal de monseñor Baliña, octavo obispo marplatense.

LA COMUNICACIÓN

En esta columna que pretende ser modelo de aquella que en su tiempo escribía quien fuera el cardenal Mejía y se llamaba “Crónica de la vida de la Iglesia” en los tiempos del Concilio Vaticano II no puede faltar una mención a la partida de una figura de laico muy relacionada con la comunicación.

Se trata de Miguel Woites que durante largos años fue fundador y director de la Agencia Informativa Católica Argentina (A.I.C.A.) fuente inigualable de la difusión de la vida eclesial desde su origen en 1956 sin interrupción y fidelidad permanente.

Tal como  fue la vida de este laico que desde su juventud estuvo al ritmo de la Iglesia ya que en su curriculum encontramos su pertenencia a la J.O.C. (Juventud Obrera Católica) de la cual fue presidente bajo la asesoría de monseñor Rau.

Precisamente éste fue maestro de Woites con quien compartió importantes momentos y que lo tuvo siempre como referente.

Una página importante de la vida de nuestra Iglesia.