Ayer, hoy y siempre: “El anuncio y el diálogo”

Presbitero Hugo Walter Segovia

El 25 de enero de 1959 habían pasado menos de tres meses de la elección del Papa Juan XXIII que tuvo lugar el 28 de octubre de 1958.

Se clausuraba en la basílica de San Pablo extramuros, el octonario por la unión de las iglesias, una práctica que desde comienzo del siglo XX era patrimonio de los cristianos preocupados porque la afirmación de Jesús en la última cena estaba lejos de ser una realidad: “sean son para que el mundo crea”.

Juan XXIII había convivido casi dos décadas con el mundo de la ortodoxia además de ser un conocedor muy agudo de la división de los cristianos habiendo escrito una historia del Concilio de Trento.

En su homilía de la fiesta de la conversión de San Pablo el nuevo papa, ya habiendo acostumbrado a la Iglesia a sus gestos sorpresivos, anunció su propósito de convocar a la Iglesia a la realización de un Concilio que tendría entre sus temas el de la unión de los cristianos.

Fue un anuncio capaz de conmover a la opinión pública universal.

Desde 1870 no de hacía un Concilio que tuvo que interrumpirse el 20 de setiembre de ese año al constituirse el reino de Italia con su capital en Roma.

Llamó la atención además de la rapidez con que el Papa asumía el pontificado la frialdad que suscitó entre los cardenales este anuncio. El mismo Papa lo manifestó y contrastaba el entusiasta regocijo que causó a quien, siendo arzobispo de Milán, publicó un hermoso texto sobre el hecho. Era el cardenal Montini, arzobispo de Milán que en 1963 se convertiría en Papa Pablo VI.

LAS FECHAS Y LAS PERSONAS

Significativas las fechas y las personas sobre todo en tiempos de sinodalidad y al cumplirse 65 años del anuncio del Concilio como 60 de la elección de Pablo VI como sucesor de Juan XXIII.

Vale la pena volver al primer mensaje de éste a la humanidad: habla de una época nueva comprendiendo la complejidad y los desafíos de tiempos nuevo, decidido a pensar y entablar de entablar diálogo de la Iglesia con el mundo moderno pero profundizando sus raíces. El sabía hacia donde debe caminar la Iglesia porque es consciente de dónde la Iglesia procede.

Es útil tener en cuenta lo que el Papa Francisco decía: “Pablo VI ha cumplido la elección riesgosa de seguir a Cristo sobre las huellas del Apóstol del cual tomó el nombre y como él ha gastado su vida por el Evangelio buscando nuevos caminos y haciéndose testigo tanto en el anuncio como en el diálogo, profeta de una Iglesia abierta que mira lejos y se hace cargo de los pobres”.

Estas palabras tomadas de la homilía del Papa Francisco en la canonización de Pablo VI nos muestra bellamente la profunda relación entre los hombres y los hechos de la historia. Cada uno con su propio talante contribuye a la concreción de los tiempos que vivimos en los cuales se hace patente el tema de la sinodalidad.

CRISTIANO Y PASTOR UNIVERSAL

El tema del ecu mismo con el cual comenzaban estos pensamientos nos da pie para reflexionar en esa realidad doliente que es la división de los cristianos y también sobre los remedios que se van aplicando y que no nos hacen ver con demasiado optimismo los resultados.

Han pasado 65 años de aquel anuncio inesperado de Juan XXIII sobre el cual su secretario, en aquel tiempo joven sacerdote Loris Capovilla era su confidente. El que llegó casi a los 100 y que murió instalado en el lugar del nacimiento del Papa. Nos cuenta que, cuando el Papa le habló de ese proyecto de un concilio y frente a la actitud miedosa del joven que le hacía ver al Papa las dificultades, al parecer imposibles de sortear, el Papa le hizo ver que era necesaria la fe, esa fe capaz de trasladar montañas.

Sin duda que Juan XXIII era un hombre de fe pero a la vez alguien familiarizado por la historia de la Iglesia sobre la cual había enseñado y escrito.

Sobre la relación entre San Pablo en la fiesta de cuya conversión se hizo aquel 25 de enero de 1959 el anunciado de la realización del Concilio y el Papa Pablo VI encontramos un inspirado texto del cardenal portugués José Tolentino de Mendonca, prefecto del dicasterio para la cultura y la educación de la Curia Romana pronunciado en la Brescia natal del Papa en ocasión de la presentación de un ensayo, “Releer a San Pablo”.

Allí en su discurso “San Pablo y Pablo VI, un diálogo sobre la existencia cristiano “dice: “en el nombre, en cierto modo y de acuerdo con aquella de las palabras “momen y omen” que se identifican casi, se inscribe un nombre y un programa de vida, un destino. En el nombre del apóstol Pablo Montini ha elegido una manera de ser cristiano y pastor universal”.