Antes de terminar el mes de junio, recordamos a un amigo escritor, de los primeros socios de S. E. G. A. Pedro Víctor Rainis que nació el 4 de junio de 1934 y nos dejó físicamente el 15 de marzo de 2019.
Pero, como un poeta no marcha del todo cuando deja sus poesías, compartimos algunas de las tantas de su autoría, editadas en nuestras obras.
De la Antología 2010, “Sendero de los sueños”
El espejo
Me miro, me miras.
Espejo inclemente
que nunca me engañas,
que nunca me miente.
Parece que fueras
algo misterioso,
mas sólo respondes
al hombre curioso.
Silente testigo
desde cuando niño,
aún veo a mi madre
plena de cariño.
Me mostraste joven,
loco adolescente,
detrás de las niñas
novio permanente.
Después ya maduro
vi la imagen calma
y siento que a veces
me miras el alma.
Y así va la vida
que siempre reflejas,
yo soy esa imagen
que tú nunca dejas.
Hoy te observo raro, yo diría viejo,
y un poco cansado
mi querido espejo.
Puede que algún día
quizá no reflejes
y entonces espejo
te dejo y me dejes.
Me miro, me miras.
Espejo inclemente
que nunca me engañas,
que nunca me miente.-
Amor y lluvia
En la tristeza simple de este cielo gris vuela tu silencio.
En la gota de lluvia que moja mi cara hay un recuerdo tuyo.
En los pequeños charcos mis pasos dibujan tu rostro constante.
En las hojas llovidas que juegan al viento nace un canto puro.
Tu imagen pequeña se desplaza alegre junto a mi nostalgia.
Tu sonrisa libre se esconde traviesa tras flores y matas.
Tus dedos ofrecen la inmensa caricia de tus manos castas.
Tus ojos se esfuman bajo una cortina de lluvia sin pausa.
Mi cariño todo quisiera ofrecerte en esta mañana.
Mi brazo rodearte en abrazo suave en mi caminata.
Mi verso más puro, pudiera el más dulce decirte en voz baja.
Poner en tus labios, aleteando apenas mi rima más blanca.
Preguntas
¿Dónde están los amores que no fueron, qué se hicieron los sueños no logrados,
dónde andarán esos versos que quisieron ser poemas de amor y se frustraron?
¿Qué pasó con los años de la infancia, de esa infancia feliz, despreocupada, dónde estará esa etapa adolescente y esa novia primera enamorada?
Como brotan preguntas sin respuesta y esas tristes nostalgias del pasado, los recuerdos resurgen cual presente porque sólo se muere lo olvidado.
Y así sigue la vida cotidiana con un miedo existencial y permanente, que me hace preguntar: ¿habrá un futuro? o la vida será sólo un presente.