«Los hoteles no superaron el 50% y los restaurantes trabajaron a la mitad de la capacidad, tomando en cuenta el aforo, que ya redujo las plazas. Febrero pinta todavía peor» explicó ante EL ARGENTINO, Fernando Ruano, vocero de la Asociación Hotelera Gastronómica.
La pesadilla sanitaria iniciada en marzo sigue otorgando a la vez un castigo inevitable contra distintos sectores de la economía.
Unos de los que más sufren actualmente son los hoteleros quienes esperan la luz al final del túnel ya que la crítica situación no da respiro y tampoco se avizora un panorama alentador.

Sabíamos que iba a ser una temporada floja, pero resultó peor de lo esperado
Fernando Ruano, vocero de la Asociación Hotelera Gastronómica
Ya se dio el anuncio por parte del gobierno nacional y provincial que ya no habrá más ATP, la ayuda económica que se les brindó a los sectores más golpeados por la pandemia. Ante este panorama Ruano dijo, «Los hoteles, tienen básicamente tres grandes rubros de costo: salarios, inmobiliario (ARBA) y ABL ( municipal), con una temporada mala , nos sacan los ATP, ARBA sube promedio 80% y el municipio un 38,5 % las tasas, sin dudas que viven una realidad paralela nuestros políticos».
«Seguimos trabajando buscando alguna respuesta, pedimos hace meses la declaración de desastre turístico en el distrito, presentamos notas a Edea, ingresos públicos, camuzzi, etc. Pero todo aún sin respuesta.
Realmente, parece no importarles el cierre de muchos establecimientos que inexorablemente se viene, con la pérdida de empleos que ello trae consigo»
«Miramar no es un destino de grandes cadenas hoteleras ni gastronómicas, el 90% son empresas familiares, en las cuales está actividad es toda tu vida. Por eso, al aspecto económico, se le suma lo afectivo»