Hace muchos años que no se realiza un plan de asfalto y reasfaltado en las calles de Otamendi. Aisladamente se hizo pavimento alrededor de la Plaza Libertad. Pero no existe ninguna planificación ni programa tendiente a ir avanzando en la infraestructura de las arterias de la localidad. Tampoco en la reparación de lo existente.
Eso hace que muchas calles estén deterioradas, agrietadas, ingresando el agua y profundizando los baches.
El viejo pavimento requiere un remozamiento, una obra de envergadura que restablezca la seguridad en la circulación.
Claro que lo que manifestamos se trata de una expresión de deseos, porque es tan grande el déficit que existe en el Municipio y por consiguiente en Otamendi que todo queda en eso, solo una manifestación.
Es que no hay equipo vial. En la “ciudad papera” recogen la basura con un carrito y un camión medio destruido. La motoniveladora funciona de vez en cuando. Y solo se corta el césped y cuando el camión funciona o viene de Miramar se levantan los residuos.
Pero un Gobierno en serio, pensando en el futuro debe planificar que va a hacer con el pavimento, con el asfalto, porque de lo contrario los pozos irán creciendo y cada vez sumándose más y la ciudad estará cada vez más afectada en forma gradual.
Hoy los pozos están a la orden del día. Los camiones que circulan por cualquier lado producen más roturas. No hay controles. La Delegación se transforma en oficina burocrática y cree que el progreso consiste en repartir viandas.
No hay gravitación ni influencia para que vayan recursos al pueblo y se destinen al mantenimiento y a obras nuevas. Solo se pagan los sueldos.
Esperemos que alguien se ocupe del futuro. Se lo hay, seguramente tendrá en cuenta que el asfalto en Otamendi es una cuenta pendiente.