Mechongue y la pujanza de su comunidad

Es casi indiscutible que la localidad de Mechongue, que integra el Distrito de Gral. Alvarado vive, subsiste y se mantiene merced al esfuerzo y al trabajo de su comunidad y de las Instituciones que la integran.

No tiene el acompañamiento merecido por parte de las autoridades municipales que no invierten, no destinan recursos y no dedican tiempo y dinero para mejorar la infraestructura, los servicios y los bienes públicos del Pago Lindo.

Por eso queremos destacar la presencia de la comunidad organizada a través de sus distintas formas para cumplir el rol que les permite tener el reconocimiento de su propia sociedad y del Distrito todo.

Un Club Social y Deportivo con una sede que es un orgullo y envidia de muchos clubes de la Provincia y que además brinda el ámbito adecuado para el desarrollo de actividades deportivas y sociales. Su fiesta tradicional de los Camioneros y el Agricultor permiten mostrar el esfuerzo de año y homenajear a todos los que aportan al producto bruto del Distrito. Es un ejemplo para todos.

El Instituto Juan XXIII, Institución privada que naciera a instancia de la niña Eufemia, la Pastora de los pobres en el año 1967 y que forma alumnos para la sociedad y que hace posible que los chicos y chicos de allí, permanezcan en el pueblo y le den la vida necesaria al mismo.

La cooperativa telefónica también con años en el Pago Lindo que tiene a su cargo la distribución del Gas Natural.

La Cooperativa eléctrica con la provisión de energía, el mantenimiento de la misma y la cobertura del servicio de agua y cloacas, constituyen un aporte indispensable para el crecimiento de Mechongue.

Los Jardines de Infantes, el público y el privado, la Escuela Nro. 9 que imparten la educación a los niños ayudan a la formación y educación de los niños.

Las Cooperadoras de la Unidad Sanitaria y de otras instituciones que cubren las necesidades de la población en materia de salud y social. El Centro de Jubilados integrado por pujantes integrantes con un edificio que es un verdadero ejemplo de lo que se puede hacer con sacrificio y voluntad.

La Iglesia Católica con un templo reconocido en la zona y construido con el aporte de la comunidad, como así también otros credos contribuyen a la contención y asistencia espiritual de los vecinos.

Es decir, como lo decimos al iniciar la nota. La pujanza de Mechongue tiene vigencia porque ellos mismos se organizan, cultivan el sentido de la solidaridad y con esos valores hacen posible darle vida y realidad a los deseos y las aspiraciones de sus vecinos.

Felicitamos a la comunidad y esperamos que su trabajo de todos los días les permita crecer mucho más de lo que han logrado hasta ahora. Es que realmente lo merecen.