Buscando la Identidad gastronómica alvaradense

Por Laura Aramayo-Columna de Turismo

La comida es sin duda uno de los aspectos más importantes de toda cultura o pueblo, puesto que es una de las cosas que lo identifican. No solo se conoce un lugar visitando bellezas naturales, monumentos, museos o arquitectura sino también a través de su cocina.

Cada vez que me encuentro con alguien que esta o ha estado en nuestro distrito, le consulto por las cosas que más le han gustado y por supuesto responden la Playa, el Bosque Energético, el Vivero, Mar del Sud, los campos sembrados, la tranquilidad, etc… ¿Y la comida? “No había mucha variedad”, “los menús eran iguales en todos lados”, “la carne estaba rica”, “la verdura es fresca” “no sabíamos que comer ni donde ir” son algunas de las respuestas que he obtenido.

Esto no quiere decir que no haya excelentes restaurantes, chefs y cocineros, pero lo que no hay es algo lo suficientemente memorable como para recordarlo inmediatamente, tampoco los alvaradenses tenemos en mente el plato o producto que nos convenza como algo que sea identitario.

Si bien se han realizado programas desde el Municipio para tratar el tema gastronómico, no se han sostenido en el tiempo y no se han visto los frutos al respecto. Como así tampoco se puso sostener como algo que nos identifiquen los platos logrados del Concurso “Saboreá Miramar” que promovía la participación de distintas instituciones de bien público, ONG, vecinales, establecimientos educativos, etc. en la que la consigna era que el plato contenga entre sus materias primas los productos de la tierra y del mar que se cultivan, cosechan o colectan en Miramar. La intención era potenciar las producciones y economías locales apuntalando una de las fortalezas de nuestros destinos que son la calidad, frescura, diversidad de sabores, sanidad de los alimentos. Pero lamentablemente no ha trascendido hacia la “comunidad gastronómica” del distrito para poder desarrollar y fortalecer nuestra riqueza culinaria.

Contamos con buenos productos y diversos y excelentes profesionales de la gastronomía. ¿Que nos está faltando? A mi juicio, hay dos factores clave que juegan un rol esencial a la hora de incorporar o consolidar comidas propias a una cultura: Estilo Propio y Posicionamiento

Ya todo está inventado…solo falta darle estilo propio
Tenemos diversidad de colectividades en nuestro distrito que tienen sus platos típicos y han sabido adaptar a los productos, insumos e inclusive al paladar de los locales. ¿Por qué no hacer una propia versión? ¿Por qué no retomar esos platos ganadores en los concursos, respetar la composición del plato y los productos y que cada restaurante lo ofrezca con su toque especial?

Posicionar nuestros productos es la clave.
De nada sirve, la inspiración, la creación y el trabajo de muchos si luego no posicionamos esa receta, ese plato y esa delicia que nos va a identificar si no lo hacemos conocer, lo fortalecemos, lo degustamos y lo ofrecemos a cada uno que nos visite o pretenda visitarnos.

Las Oportunidades siempre están porque la demanda es inmensa…
¿Qué nos impide dar un salto y revolucionar la industria de la pizza, el helado, el alfajor, los frutos de mar, las empanadas, por ejemplo? La gente se traslada kilómetros para degustar una comida o una bebida, y mucho mejor si son varios los que la ofrecen en un evento o en los propios locales gastronómicos.

Gracias a la generosa tierra, el clima y la sanidad de los suelos tenemos la mejor calidad de papas de la Argentina, y el corazón productivo de la misma. Son usadas en el combo en locales de comidas rápidas hasta platos gourmet “de diseño” de los mejores restaurantes argentinos. ¿Y por qué no la valoramos como plato o platos distintos y únicos? Ni hablar de la carne de cerdo, que por cierto tuvo mucho éxito en la Fiesta del Lechón que se organizó por primera vez en Miramar en este último verano. Y así como estos, muchos otros productos que se pueden convertir en la identidad de nuestro partido.

La gastronomía experimenta cambios permanentemente y los turistas y consumidores están cada vez más ávidos de cosas nuevas, de ofertas únicas, típicas y de sabor local.

Y ni hablar de las bebidas (¡tema para otro boletín!) que muy descuidadas las tenemos y que son un punto muy importante a tener en cuenta en el ámbito de la gastronomía de los lugares turísticos,

Nuestro rol como anfitriones turísticos es ofrecer lo mejor de lo nuestro, en lo posible que ese plato cuente una historia, que la receta sea “de la abuela”, que los productos sean los de nuestra tierra, que la vajilla que acompañe sea la mejor, que la atención sea impecable y así entonces será una deliciosa experiencia que nunca se olvidará y que invitará a regresar.