Psicología de un saqueo. El caso del Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud

Pablo Grigera, arquitecto

La prosecución de las obras

En junio de 2014 las obras serán paradas. El desmantelamiento de los forjados del edificio puso en peligro la estabilidad del edificio.

La carencia de documentación debió ser causal también de clausura ya que, como recordáramos, los intervinientes carecían de matrícula profesional alguna.

Vendido el hotel, la relación entre el antiguo y el nuevo propietario será singular. El acuerdo entre ambos estipulaba el usufructo hasta su muerte (quizás de ahí en adelante por parte de sus hijos) de las construcciones sobre la calle 15 a las que se denominan como los “appparts” y que son viviendas de alquiler y se encuentran dentro de la manzana histórica del hotel.

Esto permitiría al antiguo poseedor mantener un ingreso económico y terminar sus días en el hotel, tal cual era su deseo.

Avanzar sobre la totalidad del edificio implicaba mayor trabajo para los actuantes, más tiempo de obra y posibilidades laborales que sólo ellos podrían cumplimentar ya que contaban con el apoyo unánime de la población, de su empleador y del municipio, al que la prosecución de las tareas alejaba del oprobio de dar explicaciones por el desguace del edificio y la caída del grupo inversor anterior, al cual el municipio había apoyado entusiastamente.

En enero de 2015 las obras continuarán con el reemplazo de las molduras de sus cornisas por piezas premoldeadas que ni siquiera copiaban el diseño original de las mismas o, en el caso de los modillones bajo sus cornisas, equivocaban el número de piezas a colocar. (Fig 6 y 7.)

Posteriormente se iniciará la colocación de las chapas trapezoidales de la cubierta que reemplazaban a las pizarras de la cubierta original.

En abril las obras serán nuevamente paradas ya que el reemplazo de la cubierta no se correspondía a lo prometido de sustituir las pizarras por piezas nuevas realizadas en resina.

La enorme sucesión de errores resquebrajará el apoyo absoluto a las obras. La pobreza de imagen que generaba la nueva cubierta de chapa contrastaba con la de la cubierta original que había sido preservada durante más de 120 años.

Los desaguisados de las obras obligarán al nuevo intendente a opinar sobre las mismas. En declaraciones radiales se mostraba preocupado por el lento avance, reconocía el desguace y el peligro de derrumbe, como también elogiaba la profesionalidad de los actuantes evitando mencionar el peligro de derrumbe y la carencia de aprobación municipal.

Pese a las distintas clausuras las obras seguirán. La falta de controles efectivos esconde, no sólo la carencia municipal de personal preparado para esas tareas sino también la desobediencia absoluta de los responsables de las obras que siempre prosiguieron con las obras. Si bien dejaban por un tiempo las tareas de la fachada principal, las visibles, por otro lado continuaban con las no visibles, las del interior de la propiedad.

En julio de 2016 el diario La Nación publicó una nota a página entera sobre el hotel[7]. En ella, sorprendentemente el secretario de obras del municipio declara que las obras estaban paradas por fallas en la seguridad y por el no respeto al patrimonio del edificio desde hacía ocho meses, es decir, desde diciembre de 2015. Había una causa en el tribunal de faltas y una multa de 50.000$ que no había sido abonada. Lo sorprendente era que la nota era acompañada por imágenes del hotel con montículos de arena, piedra y viguetas premoldeadas: las obras continuaban en su interior reemplazando los forjados de madera originales.[8] (Fig 8 y 9).

En agosto de 2016 fallecerá el encargado de las obras quedando las mismas detenidas o con movimientos menores a cargo de un nuevo responsable: el subcontratista del subcontratista.

Con el avance de las obras se sumarán a las tareas, en un número menor, pobladores de Mar del Sud. Las denuncias mediáticas continuarán fuertemente y las obras avanzarán con una lentitud pasmosa Por esos tiempos desaparecerán del edificio 36 puertas y ventanas, 144 postigones y celosías de madera del cuerpo principal del edificio.

El fallecimiento del responsable de la empresa de reciclaje generará una gran congoja en la población temerosa del destino de las obras. La población a estas instancias estaba dividida entre los que apoyaban las obras y los que las criticaban, pero la presencia de pobladores locales entre los responsables de las tareas motivará la simpatía y el apoyo hacia esos trabajadores.

El gobierno continuará con el apoyo público en la voz de sus funcionarios tratando de justificar lo injustificable pese a la enorme publicidad en contra.

La decisión de cómo proseguir con las tareas obligará al nuevo propietario a encontrar soluciones. La primera fue encomendar la realización de las tareas en un nuevo encargado que ya estaba trabajando en el hotel. Esta decisión le permitía también tener mayor control sobre las tareas ya que este reclamaba derechos sobre 32 ha de tierras en un sector de Mar del Sud cuya posesión fue “cedida” al nuevo propietario del hotel poseedor de mayores medios para hacer efectivo el reclamo sobre dicha tenencia.

La segunda gran decisión implicaba contratar a un profesional que pudiese hacer un proyecto del hotel y ser la cara visible legal de las obras para lo cual convocará a uno de su confianza.

Para los nuevos actuantes la responsabilidad era enorme tanto como su desconocimiento de que hacer. Nuevamente la carencia de dirección profesional era evidente y seguía sin existir dirección profesional matriculada alguna.